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Puedes decir NO

Actualizado: 10 dic 2020



Un de los aspectos que caracterizan a las personas es la sociabilidad. Pese a la existencia de diferencias interculturales, nacemos con predisposición a relacionarnos, lo que nos ayuda a sobrevivir. Aunque dispongamos de esta capacidad, debemos aprender a actuar para relacionarnos con los demás, lo cual se aprende a través de la experiencia personal que vamos adquiriendo en nuestro entorno. Iremos interiorizando y poniendo en práctica nuestras habilidades mediante la exposición a diferentes situaciones. En la manera que entendemos las relaciones, van a influir nuestros padres, familia, el colegio, las lecturas y películas que vemos, etc. De esta forma, adquirimos una serie de valores o reglas de compartir nuestra vida con las demás personas.


Somos como somos en función de las experiencias que vivimos.

Como consecuencia, hay personas que parecen haber tomado una gran conciencia de sí mismas y de sus preferencias, derechos, objetivos y han aprendido a defenderlos de manera asertiva.



La asertividad es una habilidad aprendida para expresar de forma directa y clara lo que pensamos, sentimos o deseamos, respetando los derechos, sentimientos y deseos de los demás.

Tener un estilo u otro a la hora de relacionarnos, dependerá de múltiples elementos y la combinación única de éstos. Ademas de aprender la manera en que tenemos que actuar, también ocurre lo mismo con la forma de pensar, estableciéndose un sistema de creencias a través de las cuales entendemos y estructuramos el mundo que nos rodea y nuestro día a día. Las que tenemos en cuenta en psicoterapia, son aquellas ideas o creencias que se han constituido acerca de uno/a mismo/a, del entorno y del futuro. Las primeras, van a formar la base de nuestra autoestima; la segunda determina algo que tratamos bastante en consulta como es la sobrevaloración de la importancia de ser aceptado/a por los demás (llegando a ‘pisotear’ muchos de nuestras preferencias y deseos para no decepcionar a los demás); por último, las creencias formadas acerca del mundo, están relacionadas con lo que es ‘normal’ y lo que no, lo que es justo o injusto, lo que debe suceder o no, etcétera, lo que va a poner a prueba nuestra tolerancia a la frustración y de aceptar lo que sucede en el mundo, lo que guarda una estrecha relación con la la sensación de infelicidad y la vulnerabilidad a padecer diferentes trastornos psicológicos como la depresión. 


 

APRENDE A DECIR NO (y no sentirte culpable)


Hay ocasiones en las que decir no, nos supone un sentimiento de culpa y malestar, que de manera automática, casi creemos que no somos capaces de pronunciar esa palabra o de negarnos a algo que no queremos hacer o que no nos convence, produciendo una sensación de arrepentimiento, decepción contigo mismo/a que te dura un buen rato.


Para dejar de sentirnos mal cuando nos pasa algo así, es importante poner en práctica un estilo de comunicación asertivo. Para ello, es necesario aprender a reconocer nuestros pensamientos (“venga, si no me cuesta nada”...”así no se enfada, que cuando lo hace...”...”qué va a pensar de mi si no”...”seguro que he hecho algo para que esté así”...), estados emocionales (inquietud, nerviosismo, culpa), derechos legítimos y defenderl